Los días catastróficos como hoy

Los días como hoy, siento ganas de llorar.

Nadie cuenta cómo se siente después de que el cliente te rechazó las cinco propuestas o después que te pegó la real putiada porque no le entregaste a tiempo.

Quiero llorar, de frustración, de angustia al no querer resolver un problema que no creé, porque no fue mi culpa, pero sí mi responsabilidad. Tengo el compromiso de respaldar a mi equipo y brindar soluciones a las personas que confiaron en nuestra empresa.

Otras veces estoy muy molesta, a veces con mi equipo y a veces con mis socios.

Un par de veces, no pude detener el llanto y lloré, de rabia y decepción, al sentirme traicionada por personas en quienes confié. Que les abrimos las puertas para ser parte de este, nuestro sueño, nuestra empresa y nos abandonaron en el camino.

Y la verdad es que no puedo pedirles que me entiendan y menos que se queden. En los días como hoy, yo también quiero salir corriendo pero… ¿Cómo se renuncia algo que es parte tuya, que te ha dolido tanto, que te ha costado tanto?

En trabajos como el mío, no hay horarios. Creamos una relación tan estrecha con el cliente que hablamos en todo momento. Durante el clásico que quería ver con mi esposo, durante el almuerzo el domingo con la familia y en este momento  a las 8:30pm que me siento frustrada y quiero tener  un tiempo para mí, pero mi cliente no me lo permite porque me está comentando sobre lo que espera para la próxima semana.

Y no te echo la culpa cliente, tu empresa, tus sueños son tan importantes como los míos y por eso todos tus planes son igual de relevantes. Yo entiendo qué es tener expectativas, querer ver crecer a tu empresa y por eso no me estoy quejando de que estemos hablando en este momento.

De las cosas más difíciles a las que me he enfrentado es la de liderar un equipo. Uno crea una relación estrecha con estas personas en las que le confías esta parte de tu vida y lo hago no porque me ayudan a generar ingresos sino porque confío en su talento y espero que en algún momento mis conocimientos y determinación a que esta empresa funcione, los inspire en un futuro con la de ellos.

Nadie dijo que iba a ser fácil, pero nadie cuenta que tener una empresa no es sólo cansancio físico y mental sino también emocional.

Lo bueno ya lo han visto. Ya saben que somos campeones de futbolín, que nos encanta compartir: ideas, herramientas y hasta oficina. Que los viernes desayunamos nacatamales, que le hacemos bullying a Juan y nos burlamos de los chistes de Yassir.

Pero los días como hoy, de esos que son catastróficos y de los que nadie habla. Son los días que nos inspiran a crecer, a retarnos, nos obligan a ser mejores. Nos ayudan a recordar por qué comenzamos y a levantarnos mañana a comprobar por qué seremos exitosos.

2 comentarios sobre “Los días catastróficos como hoy

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